nutricion

La inflamación es un estado de crisis del organismo que puede ir acompañado de todos o varios de los siguientes síntomas: dolor, enrojecimiento, aumento de la temperatura o edema. La inflamación puede afectar a un órgano, tejido o puede ser de carácter generalizado como por ejemplo cuando tenemos una fiebre alta, se considera entonces que hay una inflamación sistémica de todo el organismo. La medicina convencional considera cualquier tipo de inflamación como una enfermedad en si misma que hay que suprimir con antibióticos, cortisona u otro tipinflamaciono de drogas sintéticas. Nuestra reacción normal, la que nos han acostumbrado es que si tenemos fiebre la intentaremos bajar y si hay dolor queremos que desaparezca.

 

Sin embargo, las terapias alternativas como la nutrición terapeútica consideran la inflamación de carácter agudo como una reacción positiva del organismo que tiene lugar con el objetivo final de eliminar toxinas que se encuentran alojadas en las células y tejidos entorpeciendo el funcionamiento del metabolismo. Al ser la inflamación un proceso de desintoxicación del organismo y de limpieza no nos conviene eliminarla completamente a no ser que la misma inflamación ponga en peligro los tejidos como por ejemplo en una infección de oído en la que se puede dañar el tímpano o una infección de riñón u otro órgano delicado. En la inflamación crónica hay un proceso inflamatorio pero no este proceso es improductivo y da lugar a una enfermedad crónica como la artritis o la fibromialgia.

En general, la nutrición ortomolecular, con un tratamiento de dieta y suplementación, puede calmar una inflamación tanto crónica como aguda pero permitiendo que siga su proceso de limpieza y desintoxicación. La nutrición ortomolecular propone tratamientos a largo plazo para calmar la inflamación, ayudarla a que cumpla su propósito y evitar que vuelva a reaparecer en un futuro.

Dieta anti-inflamatoria:

Hay unas sustancias que fábrica nuestro organismo, las prostaglandinas, que entre otras funciones se encargan de regular la inflamación. Un tipo de prostaglandinas, las PG2, favorecen la inflamación y otro tipo, las PG1 y las PG3, la reducen. Con la dieta podemos conseguir calmar un proceso inflamatorio o agravarlo ya que ciertos alimentos favorecen la segregación de las prostaglandinas anti-inflamatorias mientras que otros tienen el efecto contrario.

Las prostaglandinas inflamatorias son necesarias ya que la inflamación es un proceso que utiliza nuestro organismo para eliminar sustancias de desecomega-3ho, pero una vez iniciado nos interesa que haya la menor cantidad posible de estas prostaglandinas para que la inflamación se calme. El ácido araquidónico es un ácido graso esencial presente en los alimentos que actúa en nuestro organismo como precursor de las prostaglandinas proinflamatorias. Este ácido graso se encuentra principalmente en las carnes con lo que la ingesta de carne podemos decir que incrementa la inflamación y se debería restringir durante una crisis inflamatoria.

En cambio, los ácidos grasos omega 3 presentes sobre todo en los pescados azules y en las semillas de lino son precursores de las prostaglandinas anti-inflamatorias. Por tanto la ingesta de aceites de pescado, pescado azul y aceite de lino tendrá un efecto calmante de la inflamación. Los ácidos grasos omega 6 son otro tipo de ácidos grasos esenciales que se encuentran en los frutos secos, habas de soja o semillas de girasol o sésamo. Los ácidos grasos de la familia omega 6 pueden llegar a convertirse en ácido araquidónico con lo que podrían favorecer la inflamación. Esto no significa que no debamos consumir frutos secos, habas de soja o semillas, todos ellos ricos en omega 6, sino que debemos asegurarnos de que a la vez estamos consumiendo suficientes acidos grasos omega 3 para que no haya un desequilibrio entre los dos. En un proceso inflamatorio grave será mejor dejarlos de lado por un tiempo.

La fruta tiene un fuerte efecto de limpieza de las células y tejidos con lo que si consumimos mucha fruta hará falta que nuestros órganos de eliminación como son el intestino o el hígado estén funcionando eficientemente para que podamos eliminar estas toxinas. Si esto no es asnutricioní se puede agravar o producir una inflamación ya que necesitaremos esa otra ruta para eliminar las toxinas que limpia la fruta. En cambio, los vegetales de hoja verde como las acelgas, espinacas, repollo, berros, etc. siempre que estén bien cocinados, ayudan a limpiar la célula pero a la vez también ayudan a la eliminación de toxinas por las rutas normales, ya que proporcionan fibra al intestino. Se recomiendan en una dieta anti-inflamatoria por su efecto calmante y desintoxicante.

Suplementación nutricional anti-inflamatoria:
• Vitaminas C y E. Ambas vitaminas favorecen el sistema inmunitario y por tanto tienen un efecto anti-inflamatorio. Se recomienda tomar de 500 a 1.000mg al día de vitamina C y de 100 a 400 UI al día de vitamina E
• Metionina. Este aminoácido tiene la capacidad de reducir los niveles de histamina por lo que es especialmente recomendable en los procesos alérgicos como fiebre del heno o asma. Se recomienda tomar 1.000mg al día repartidos en dos tomas fuera de las comidas.
• Aloe Vera, esta planta tiene unos potentes efectos anti-inflamatorios, inmunoestimulantes y anti-tumorales. En un proceso inflamatorio se recomienda tomar de 40 a 75 ml al día en ayunas.
• Bromelina, es una enzima que se encuentra en la piña. Es conocida por su capacidad de digerir las proteínas con lo que se suele utilizar como ayuda digestiva. Sin embargo, la bromelina tomada fuera de las comidas tiene un efecto anti-inflamtorio e inmunoestimulante.

 

Elena Perea
Nutricionista Ortomolecular

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