alimentacion

Mucha gente recurre a la ayuda de un nutricionista para que le aconseje cuál es la mejor manera de alimentarse pues realmente ya no sabe qué comer.

Ante tal situación a veces optamos por un determinado “tipo de dieta” que nos resulta fácil seguir pues sólo hay que cumplir con ciertas normas de la dieta. Por ejemplo, si somos conscientes de que hace falta un cambio hacia una dieta más sana podemos elegir ser vegetarianos, o veganos, o macrobióticos o hacer una dieta ayurvédica o quizás una dieta para adelgazar hiperprotéica. En todos estos casos nos estamos dejando llevar por ciertas reglas pero no estamos realmente escuchando a las necesidades reales de nuestro organismo. No lo hacemos porque hemos perdido la capacidad de hacerlo y al someternos a una filosofía de dieta seguimos bloqueando esta capacidad.dieta

Es totalmente correcto intentar seguir una dieta más sana que puede ser una dieta libre de productos animales o libre de carnes o libre de grasas, etc., pero lo que no debemos hacer es ser esclavos de esa dieta, ya que en ocasiones nuestro organismo necesita que le hagamos caso, necesita que recuperemos la capacidad de saber escucharle.

Si hemos decididos ser, por ejemplo, veganos pero nos vamos de viaje y nos encontramos en una situación en la no hay opciones de dieta vegana más que lechuga y ensalada no deberíamos negar a nuestro cuerpo la posibilidad de comer algún otro alimento aun a costa de sus necesidades por cumplir con “nuestra dieta”. Una dieta no debe ser una filosofía de vida, pero sí una forma de querernos dándonos lo que realmente necesitamos en cada momento.alimentos

¿Cómo sabemos entonces lo que realmente necesitamos en cada momento? ¿Cómo recuperamos la capacidad de sentir nuestras necesidades nutricionales?

Lo primero que tenemos que hacer es querernos mucho, estar en paz con nosotros mismos y desde ahí intentar prescindir durante un tiempo de todo tipo de estimulantes. Los estimulantes en la dieta son principalmente el café, el té negro, los azucares, las bebidas cafeinadas o azucaradas, el alcohol y la sal. Estos alimentos nublan nuestras necesidades nutricionales. Podemos confundirnos y llegar a pensar que lo que nos está pidiendo el cuerpo es un café o algo dulce porque lo necesitamos.bebidas

Lo mismo ocurre con los alimentos altamente alergénicos entre los que se encuentra principalmente el chocolate, el trigo y los lácteos. Estos alimentos que suelen causar muchas alergias tienden a volverse adictivos y hacernos creer también que los necesitamos. Si somos alérgicos al trigo, acabaremos siendo adictos al trigo y pensaremos que nuestro organismo nos pide trigo constantemente porque le va bien o lo necesita. Fíjate en qué alimentos te cuesta dejar de consumir a diario y quizás seas alérgico a ellos.

Una vez hecho este esfuerzo, que al principio es un gran esfuerzo, si dejamos pasar un mes o dos sin estimulantes veremos cómo empezamos a reconocer necesidades reales de alimentos. Al ir prescindiendo de sabores altamente salados o dulces nuestro paladar se equilibra y nuestro organismo se vuelve más consciente y un día nos sorprendemos sabiendo que nos está pidiendo algo concreto como crudo o cocinado, proteína animal o vegetal, frutas o verduras, calórico o con fibra o en zumo o un gran vaso de agua fresca y limpia. No es lo mismo sentir que necesitas una ensalada o un pescado como creer que necesitas un café o un dulce o pan o queso. Hacer esto requiere un alto nivel de compromiso con la salud y un gran nivel de consciencia.

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Elena Perea
Nutricionista Ortomolecular

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